Muchos conductores ignoran ciertos detalles de sus vehículos que van más allá de lo que se enseña en las autoescuelas. Entre estos elementos poco conocidos se encuentra la banda de puntos negros, conocida como frit, que rodea el borde del parabrisas y otras lunas del coche. Lo que podría parecer un simple adorno es, en realidad, un componente esencial para la seguridad, durabilidad y diseño del automóvil.
El frit, que consiste en una franja negra de esmalte cerámico, es horneado directamente sobre el vidrio durante su fabricación. Su principal función es proporcionar una superficie rugosa y protegida donde se adhiere el parabrisas al chasis del vehículo mediante un adhesivo de poliuretano. Sin esta capa, el pegamento podría perder adherencia con el tiempo, comprometiendo la fijación y la seguridad del automóvil.
Además de su función técnica, el frit también actúa como una barrera contra los rayos ultravioleta, que pueden degradar el adhesivo y poner en riesgo la integridad del parabrisas. Esta banda opaca protege la unión del contacto directo con la luz solar, prolongando así la vida útil del adhesivo y asegurando la estructura del vehículo. Asimismo, los puntos negros cumplen un rol estético al ocultar el área donde se encuentra el adhesivo, mejorando la apariencia del auto desde el exterior y permitiendo un mejor funcionamiento de cámaras y sensores instalados en las lunas, vitales para los sistemas de asistencia a la conducción.



