La capital iraní, Teherán, se despertó este domingo envuelta en una inusual nube tóxica y lo que se ha denominado 'lluvia negra'. Este fenómeno se produjo como consecuencia de los ataques aéreos contra instalaciones petroleras, supuestamente perpetrados por fuerzas de Estados Unidos e Israel durante la madrugada. Las explosiones generaron incendios de gran envergadura, liberando humo y residuos de petróleo que causaron la inusual precipitación oscura en la ciudad.

De acuerdo con informes emitidos por autoridades iraníes, al menos cuatro depósitos de petróleo y un centro de distribución de combustibles fueron afectados en Teherán y en la vecina provincia de Alborz. Estos bombardeos provocaron incendios intensos que elevaron densas columnas de humo sobre la urbe, alterando drásticamente la calidad del aire.

Los residentes de diversos barrios informaron sobre charcos de agua oscura y un cielo cubierto por nubes densas, persistiendo el fenómeno varias horas después de los ataques. La Organización de Protección Ambiental de Irán instó a los ciudadanos a permanecer en sus hogares debido a los riesgos de inhalar sustancias tóxicas. La Media Luna Roja también advirtió sobre la posible liberación de compuestos químicos en el aire, sugiriendo que la situación podría derivar en un fenómeno similar a la lluvia ácida, lo que aumentaría los riesgos sanitarios para la población de casi diez millones de habitantes en la capital.