En el marco del Día Internacional de la Mujer, miles de mujeres se congregaron en las calles de la Ciudad de México para alzar su voz contra la violencia de género. Con carteles que expresaban consignas como “No llegamos todas” y “Ni una hija menos, ni una madre rota más”, la manifestación se convierte en una poderosa muestra de resistencia en un país donde se reportan alrededor de diez femicidios diarios.
La marcha de este año, que se lleva a cabo por segundo año consecutivo con Claudia Sheinbaum como presidenta, atrajo a numerosas jóvenes, incluyendo a quienes participan por primera vez. Amairani Quetzali, una joven de 17 años, compartió su experiencia y su temor de salir sola, enfatizando que “ninguna mujer debería sentir miedo al salir a la calle”. Este sentimiento es compartido por muchas adolescentes, reflejando la creciente participación de las nuevas generaciones en la lucha feminista en México, donde el 70% de las mujeres de 15 años o más ha experimentado alguna forma de violencia, según datos del Inegi.
El evento fue organizado por diversas colectivas, incluyendo Balance A.C., que promovieron espacios específicos para juventudes en la marcha. Estas iniciativas buscan visibilizar las demandas de las adolescentes en el contexto del movimiento feminista, abogando por el acceso a servicios de salud, educación sexual integral y derechos reproductivos. A pesar de las vallas metálicas que protegían edificios emblemáticos del Centro Histórico, la marcha se desarrolló con gran concurrencia y se dirigió hacia el Zócalo, donde se espera una fuerte presencia policial. La jornada no solo se centra en la protesta, sino también en la concienciación sobre la necesidad de inclusión de las voces jóvenes en la formulación de políticas públicas.



