Las autoridades de Sri Lanka han anunciado que 22 marineros de la fragata iraní 'Dena', que fue hundida el pasado miércoles en aguas internacionales por un submarino de Estados Unidos, han recibido el alta médica. Estos marineros se encuentran en una base de la fuerza aérea del país, mientras se gestionan las complicaciones de su repatriación debido al actual conflicto.

El buque, que contaba con aproximadamente 180 tripulantes, terminó hundido en el fondo del océano Índico. Los servicios de rescate de Sri Lanka lograron salvar a 32 marineros, mientras que se han recuperado 84 cuerpos sin vida. En el hospital de Karapitiya, aún permanecen atendidos cerca de diez marineros, de los cuales ocho presentan un estado crítico.

Además, el buque auxiliar iraní 'Bushehr' y sus 208 tripulantes fueron evacuados hacia Sri Lanka, donde la tripulación fue trasladada a la Base Naval de Welisara para controles médicos. Se espera que este barco sea escoltado hasta el puerto de Trincomalee. Las autoridades de Sri Lanka han defendido su actuación en las operaciones de rescate como parte de sus obligaciones bajo el derecho internacional, evitando emitir juicios sobre el ataque, que ha generado críticas hacia el Ejército estadounidense.

El Ministro de Asuntos Exteriores, Vijitha Herath, reafirmó que Sri Lanka mantendrá una postura neutral en este incidente, reiterando que el país no apoyará a ninguna de las partes involucradas en el conflicto. Por su parte, el Mando del Indopacífico de EEUU ha respondido a las críticas afirmando que sus operaciones de rescate fueron realizadas bajo las normas del conflicto armado, desestimando las acusaciones sobre el ataque a un barco desarmado y la falta de ayuda a los marineros en peligro.