El peor brote de ébola registrado en la República Democrática del Congo provocó 1.916 muertes y 4.209 casos confirmados desde su declaración, el 15 de mayo. El nuevo balance del Instituto de Salud Pública del país, que contempla la evolución hasta el viernes, incorporó cerca de 50 fallecimientos y 150 contagios respecto de la estimación difundida esa misma mañana.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió durante el último fin de semana sobre la gravedad de la situación. El brote se concentra principalmente en la provincia de Ituri, donde los ataques de milicias provocaron desplazamientos de población y complicaron las tareas de los equipos médicos encargados de contener la enfermedad.

“Se está intensificando, con transmisión sostenida y un aumento continuo de los casos y las muertes notificadas”, señaló la OMS. En la misma línea, su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reclamó el jueves una respuesta “urgente” y “masiva” para enfrentar la propagación del virus.

El brote corresponde a la cepa Bundibugyo, para la que todavía no existe una vacuna aprobada. Según el Instituto de Salud Pública, la enfermedad continúa presente en cinco provincias: Alto Uélé, Ituri —epicentro del brote—, Kivu Norte, Kivu Sur y Tshopo.

En total, 53 zonas sanitarias fueron afectadas por el virus, dos más que en la evaluación anterior. La violencia y los desplazamientos en las áreas involucradas siguen dificultando el acceso de los profesionales de la salud y las acciones de control epidemiológico.