La situación del transporte público en Cuba ha alcanzado un punto crítico debido al racionamiento de combustible, lo que agrava aún más la crisis que enfrenta la isla. La falta de combustible impacta no solo en las ambulancias y en la suspensión de vuelos con suministros médicos, sino también en la movilidad de los ciudadanos, quienes se ven obligados a lidiar con un servicio público cada vez más limitado.

El precio del transporte representa aproximadamente el 16% del salario mensual de un trabajador en La Habana, lo que pone de manifiesto la difícil realidad económica que viven muchos cubanos. Maykel, un hombre de 35 años, comparte su experiencia: "Sobrevivimos, pero la situación es insostenible". Esta afirmación resume el sentir de miles de isleños que enfrentan colas interminables y la incertidumbre diaria sobre si podrán llegar a sus destinos.

El régimen de Miguel Díaz-Canel ha implementado un plan de contingencia que incluye severas restricciones al transporte y un racionamiento drástico de combustible, lo cual ha elevado los precios en el mercado negro. Las calles se vacían, las gasolineras en moneda nacional están inactivas y aquellas que venden en dólares requieren largas esperas. Mientras tanto, muchos optan por medios alternativos como bicicletas o triciclos eléctricos, aunque la crisis energética complica su uso diario. La situación se torna insostenible a medida que se intensifica la escasez de recursos y la incertidumbre sobre el futuro se adensa en la vida de los cubanos.