La Cámara de Diputados ha dado luz verde al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno, que ya había recibido media sanción en el Senado. La nueva legislación fue aprobada con 135 votos a favor y 115 en contra, y trae consigo importantes cambios en áreas como indemnizaciones, vacaciones y negociaciones salariales.
Para lograr el apoyo de sectores considerados "moderados" o "indecisos", el Gobierno realizó ajustes en varios artículos del texto original. Uno de los cambios más significativos fue la preservación de la obligatoriedad de los aportes a sindicatos y cámaras empresariales, aunque los topes se fijaron en montos inferiores a los inicialmente propuestos, y se descartó la transición hacia un esquema voluntario que estaba previsto para 2028.
En el ámbito impositivo, que generaba preocupación entre los gobernadores, se decidió no disminuir la alícuota del impuesto a las ganancias para las empresas, manteniéndola en un 30% en lugar del 27% propuesto. Sin embargo, se confirmó la reducción de aportes a la seguridad social. Es importante destacar que la aprobación de esta ley se produjo tras la eliminación del artículo 44, que generaba gran controversia por su relación con el régimen de licencias médicas, lo que provocó un debate amplio en torno a la protección de los derechos de los trabajadores.



