En una reciente entrevista, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el futuro líder supremo de Irán no logrará mantenerse en el poder sin la aprobación de su administración. Durante su conversación con ABC News, Trump enfatizó que si el nuevo líder no cuenta con el visto bueno de Washington, su permanencia en el cargo será breve.

El mandatario estadounidense también expresó su deseo de evitar tener que reanudar conflictos cada diez años, señalando que su enfoque actual busca establecer una estrategia militar clara respecto a Irán. Trump describió al país persa como un "tigre de papel", insinuando que sus capacidades defensivas han sido considerablemente debilitadas.

Desde Teherán, el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Aragchi, respondió a las declaraciones de Trump indicando que la identidad del próximo líder supremo de Irán es aún incierta y rechazó cualquier tipo de intervención externa en el proceso de sucesión tras la reciente muerte del ayatolá Alí Jamenei. En su intervención, Aragchi subrayó que corresponde únicamente al pueblo iraní decidir sobre su nuevo líder, desestimando la influencia extranjera en el asunto.