La extracción de minerales raros, como el coltán y el litio, se ha convertido en un tema de controversia a nivel mundial, debido a sus implicaciones tanto ambientales como sociales. Estos minerales son esenciales para el desarrollo de diversas tecnologías, incluyendo la industria militar, automotriz y de dispositivos médicos, lo que los convierte en un objeto de disputa entre las grandes potencias.

Recientemente, el Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) reportó la trágica muerte de más de 200 personas, entre ellas alrededor de 70 niños, debido a un derrumbe en un yacimiento de coltán provocado por intensas lluvias en la zona minera de Rubaya. Este incidente se suma a la alarmante cifra de 460 fallecimientos ocurridos en enero de este año, lo que pone de relieve las peligrosas condiciones en las que se desarrolla esta actividad.

La RDC posee las mayores reservas de coltán a nivel mundial, un mineral que es clave para la tecnología moderna, utilizada en smartphones y computadoras. Sin embargo, su extracción ha generado conflictos sociales y violaciones a los derechos humanos, especialmente en el caso de niños y mujeres que son forzados a trabajar en las minas. A su vez, el Gobierno de la RDC ha denunciado las deplorables condiciones de trabajo que enfrentan las comunidades locales, muchas de las cuales se encuentran bajo el dominio de grupos rebeldes.

Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destaca que Latinoamérica alberga el 25% de las reservas de metales raros, incluyendo un 45% de litio y un 35% de cobre. Se espera que la demanda global de litio, crucial para la fabricación de baterías, aumente entre un 470% y un 800% hacia 2050, lo que podría traer tanto oportunidades como riesgos para la región. En Argentina, el presidente Javier Milei está promoviendo una reforma a la Ley de Glaciares, que protege estos ecosistemas vitales, lo que ha generado preocupación entre organismos de derechos humanos y ecologistas sobre el impacto potencial en el medio ambiente y la población local.