El presidente de Líbano, Joseph Aoun, ha expresado su enérgico rechazo a los recientes ataques aéreos de Israel, calificándolos como un "flagrante acto de agresión". Este pronunciamiento se produce tras una jornada de bombardeos, que según el Ejército israelí, estaban dirigidos a posiciones de Hamás y Hezbolá. Sin embargo, estos ataques dejaron un saldo trágico de al menos una docena de muertos, entre ellos, dos en el campo de refugiados de Ain al Hilweh y varios más en la región oriental del valle de la Becá, donde se reportó la muerte del hijo de un destacado fundador de Hezbolá.

Aoun subrayó que la persistencia de estas agresiones busca frustrar los esfuerzos diplomáticos que Líbano realiza con naciones aliadas, especialmente con Estados Unidos, para restaurar la estabilidad y poner fin a las hostilidades israelíes. En un comunicado oficial, el presidente libanés denunció que estos ataques son una violación a la soberanía del país y un incumplimiento de las obligaciones internacionales, haciendo eco de las resoluciones de la ONU que piden la implementación de la Resolución 1701 en su totalidad.

Ante esta situación, Aoun hizo un llamado a la comunidad internacional para que actúe con urgencia y detenga los ataques. Asimismo, instó a promover el respeto por las resoluciones internacionales con el objetivo de salvaguardar la soberanía y la integridad territorial de Líbano, y evitar una mayor escalada de tensiones en la región. Según informes de medios locales, los ataques dejaron entre 24 y 35 personas heridas, lo que subraya la gravedad de la situación en el país.