A medida que se acercan las elecciones presidenciales de 2027, el interés de los jóvenes en la política se vuelve un tema central en la discusión pública. Aunque estas elecciones parecen aún distantes, la realidad es que la política se encuentra en constante movimiento. Los adolescentes, un grupo clave para el futuro del electorado, están reaccionando a las acciones del Gobierno, las propuestas de Javier Milei y la situación social actual, lo que refleja un panorama diverso en cuanto a su participación y compromiso.
Recientemente, un estudio realizado por el Observatorio Pulsar de la UBA y la Asociación Conciencia ha proporcionado una visión clara de cómo los jóvenes perciben la política en la actualidad. Este análisis revela su pensamiento sobre la democracia, el proceso electoral y su posición ante la polarización del país, en un contexto donde las divisiones parecen marcar aún más las posturas políticas.
El informe titulado “Jóvenes, democracia y futuro” encuestó a 2.494 estudiantes de secundaria en edad de votar. Los resultados indican que, a pesar de que muchos jóvenes muestran desinterés por el debate político, hay un fuerte compromiso con los valores democráticos. En este sentido, aunque el 54% considera que la democracia es el mejor sistema, un porcentaje considerable, 15%, se inclina hacia la aceptación de un régimen autoritario, mientras que un 10% manifiesta indiferencia. Esto sugiere una crítica hacia el funcionamiento del sistema democrático actual, más que un rechazo a sus principios fundamentales. La relación de los jóvenes con la democracia está influenciada por su contexto social y educativo, como señala el director de la Asociación Conciencia, Juan Manuel Fernández Alves, quien destaca que el nivel educativo de los padres y el capital cultural del hogar juegan un papel crucial en esta percepción.
El voto juvenil, instaurado en 2015 para jóvenes a partir de los 16 años, es otro aspecto relevante a considerar. Fernández Alves argumenta que el desencanto de los jóvenes hacia la política se relaciona con la eficacia del sistema para abordar sus necesidades. Sin embargo, es importante resaltar que esto no necesariamente conduce a una preferencia por regímenes autoritarios; más bien, los jóvenes exigen un sistema democrático que responda a sus inquietudes y expectativas.



