Las fuerzas iraníes han intensificado sus ataques con misiles y drones hacia Israel y bases estadounidenses en Oriente Próximo, en respuesta a las recientes operaciones militares conjuntas. Según informes, la Media Luna Roja de Irán ha confirmado que alrededor de 800 personas han perdido la vida en el territorio iraní a causa de la ofensiva liderada por Israel y Estados Unidos, incluyendo a varios ministros y altos mandos militares. La muerte del líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, se encuentra entre las víctimas, lo que ha desencadenado una escalada en la retórica y amenazas entre ambos países.
Israel Katz, el ministro de Defensa de Israel, declaró que cualquier persona que ocupe el puesto de líder supremo en Irán será considerada un objetivo directo. En una comunicación oficial, Katz afirmó: "Cualquier líder designado por el régimen iraní que continúe con los planes para destruir a Israel, amenazar a Estados Unidos y a otros países libres, así como oprimir a su propio pueblo, será un objetivo claro para ser eliminado". Afirmó que la identidad o ubicación del próximo líder iraní no alterará la firmeza de las acciones futuras de Israel.
El mensaje de Katz también subrayó la colaboración con Estados Unidos, indicando que tanto él como el primer ministro Benjamin Netanyahu han ordenado al Ejército estar en alerta. “Se ha instruido a estar listos para utilizar todos los recursos disponibles en esta operación denominada 'León Rugiente'”, agregó el ministro. Esta postura refleja el compromiso de Israel de prevenir cualquier intento de restaurar un liderazgo iraní que persista en sus supuestos planes hostiles hacia Israel y el mundo libre. Katz también expresó la intención de actuar en coordinación con socios estadounidenses para desmantelar las capacidades del régimen iraní y crear condiciones para que el pueblo de Irán pueda reemplazarlo.



