Los analistas geoestratégicos advierten que la tensión entre Estados Unidos e Irán se mantendrá de forma crónica, dado el riesgo que las capacidades militares iraníes representan para sus vecinos árabes y, especialmente, para Israel. Sin embargo, desde una perspectiva económica, los escenarios de escalada entre ambos países se desarrollan en un contexto donde la administración Trump ha fortalecido el suministro energético, lo que mitiga el impacto de posibles conflictos.

En un reciente análisis, Bridget Payne, especialista de Oxford Economics, señala que el mercado actual se encuentra bien abastecido, lo que reduce la probabilidad de una crisis petrolera significativa. En este sentido, el precio del crudo Brent experimentó un aumento inicial, alcanzando los 80 dólares por barril, para luego estabilizarse en torno a los 78 dólares. Esto sugiere que, aunque los mercados están tomando en cuenta la posibilidad de interrupciones, no anticipan un cierre prolongado que pueda desabastecer el mercado.

Payne también menciona que la interrupción moderada del tráfico en el Estrecho de Ormuz se ha convertido en el escenario más probable. A pesar de que el estrecho permanece operativo, el tránsito se ha visto severamente afectado por cuestiones de seguridad y altos costos de seguro. Se estima que aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural licuado que se consume globalmente transita por esta vía, generando un valor diario de más de 1.300 millones de dólares. Se prevé que, en el próximo trimestre, el suministro de petróleo se vea afectado en unos 4 millones de barriles diarios, con un precio promedio del Brent de 79 dólares por barril. A medida que se normalice el suministro, se espera una disminución de los precios hacia finales del trimestre.