En medio de una creciente tensión en Medio Oriente, Israel ha intensificado sus ataques contra objetivos en Irán, alcanzando ya más de 1.000 muertes en el conflicto que se extiende por cinco días. La escalada de violencia se produce tras el asesinato del ayatolá Alí Jamenei, lo que ha llevado a Estados Unidos e Israel a aumentar la presión sobre Teherán, mientras las fuerzas iraníes responden a las agresiones de diferentes países de la región.
Expertos en geopolítica advierten que la confrontación entre Estados Unidos e Irán podría convertirse en un conflicto crónico, dado que las capacidades militares iraníes representan un riesgo significativo para sus vecinos árabes y, especialmente, para Israel. Desde una perspectiva económica, se destaca que esta escalada se desarrolla en un contexto marcado por la política exterior de la nueva administración de Trump y un mercado energético bien abastecido.
En este contexto, el presidente colombiano Gustavo Petro ha propuesto organizar una conferencia de paz bajo la dirección del Consejo de Seguridad de la ONU, con el objetivo de alcanzar un acuerdo entre Israel y Palestina que permita la coexistencia de dos Estados soberanos. Por otro lado, el almirante Brad Cooper, máximo responsable militar estadounidense en la región, informó que la ofensiva conjunta ha alcanzado cerca de 2.000 objetivos militares, afectando gravemente la capacidad naval de Irán. Según datos oficiales, en menos de 100 horas de operación se han destruido múltiples instalaciones y se ha hundido un número significativo de buques iraníes, incluyendo submarinos. La ONU ha expresado su preocupación ante el impacto humanitario y económico de esta escalada, que ya ha afectado a más de 1.000 localidades y ha dejado un saldo alarmante de víctimas civiles.



