El PRO ha levantado la voz contra el Gobierno en relación al manejo de las estadísticas oficiales, tras la abrupta renuncia de Marco Lavagna a la presidencia del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Esta situación se ha visto agravada por la decisión del presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo de suspender la publicación de la nueva canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que ha generado un fuerte rechazo en el macrismo, especialmente en un contexto donde los ciudadanos sienten que sus bolsillos están tensionados. A pesar de estas críticas, desde el PRO se reconocen avances en la macroeconomía.
En su reciente informe titulado "Las Vacaciones de Mr. Bean", la Fundación Pensar, dirigida por María Eugenia Vidal, aborda estas preocupaciones. Hernán Lacunza, exministro de Economía durante la gestión de Mauricio Macri, sostiene que las cifras oficiales deben ser vistas como un "bien público". Según Lacunza, estas estadísticas no pertenecen al Gobierno actual ni a ningún funcionario en particular, sino que son herramientas vitales para que las familias y empresas puedan tomar decisiones informadas sobre consumo, ahorro e inversión.
La salida de Lavagna se produjo en medio de tensas negociaciones con el Ejecutivo respecto a la implementación de una nueva metodología de medición del IPC basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018. A pesar de que el exdirector del INDEC planeaba lanzar esta nueva medición en febrero, Caputo decidió suspenderla hasta que los indicadores de desinflación fueran más sólidos. Lacunza, por su parte, argumentó que lo fundamental en un cambio metodológico es que la nueva fórmula sea más precisa que la anterior y refleje adecuadamente la realidad económica, independientemente de si los nuevos datos muestran una inflación mayor o menor que los anteriores.



