El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) ha experimentado en abril una notable caída, situándose en 2,02 puntos. Este retroceso del 12,1% respecto al mes anterior marca un nuevo mínimo en la administración de Javier Milei, sumando así su cuarto descenso consecutivo en lo que va del año. La situación se torna crítica, ya que este indicador refleja la percepción de la ciudadanía sobre la gestión gubernamental y su capacidad para responder a las necesidades del país.

Según un análisis realizado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, el ICG ha acumulado una contracción del 17,9% desde finales de 2022, con descensos mensuales que han ido empeorando desde enero hasta abril. Este panorama se ha caracterizado por caídas de -2,8% en enero, -0,6% en febrero, -3,5% en marzo y el mencionado -12,1% en abril, siendo este último el más pronunciado. La tendencia a la baja no solo afecta la percepción actual, sino que también plantea interrogantes sobre la estabilidad del Gobierno y su capacidad para revertir esta desconfianza.

En el análisis interanual, la situación es igualmente alarmante, ya que el índice ha disminuido un 13,2% en comparación con abril de 2022. Aunque el nivel actual aún supera el índice de confianza registrado durante la gestión de Alberto Fernández en el mismo mes de 2022, se encuentra levemente por debajo del que obtuvo Mauricio Macri en abril de 2018. Esto revela un contexto de desconfianza que se ha intensificado en los últimos años, independientemente de la administración en el poder.

Los resultados del informe indican que el deterioro de la confianza es generalizado, afectando a todos los componentes del ICG. Las áreas clave de evaluación del Gobierno han mostrado variaciones negativas, destacándose el indicador de Eficiencia, que sufrió una caída del 21,4%, alcanzando un valor de 1,87 puntos. Le sigue la Evaluación general del Gobierno, que se sitúa en 1,64 puntos con un descenso del 17,2%, y la Preocupación por el interés general, que se ubica en 1,61 puntos y presenta una baja del 13,9%.

En cuanto a los aspectos mejor valorados, la Honestidad (2,50 puntos; -8,4%) y la Capacidad (2,0 puntos; -2,0%) se mantienen como los menos mal considerados, aunque también han experimentado descensos. Estos datos sugieren que, si bien hay sectores que aún perciben ciertas virtudes en la gestión actual, la tendencia general es de desconfianza y escepticismo, lo que puede afectar la gobernabilidad y la estabilidad política en el país.

El informe también revela que la desconfianza afecta a diversos grupos demográficos. La caída más significativa se ha observado entre los ciudadanos de 30 a 49 años, con un descenso del 16,7%. Sin embargo, el grupo de jóvenes entre 18 y 29 años ha mostrado una leve mejora mensual del 2,3%, manteniendo el nivel más alto de confianza en comparación con otros segmentos. En términos de género, la desconfianza ha sido más contundente entre los hombres, quienes han registrado una caída del 16,9%, lo que ha reducido la brecha con las mujeres, quienes también han experimentado descensos, aunque en menor medida.

Desde una perspectiva geográfica, todas las regiones del país han reportado descensos en el índice de confianza, aunque el interior del país se destaca por tener el nivel más alto (2,22 puntos) en comparación con las áreas metropolitanas. Por último, las expectativas económicas son un factor determinante en la percepción de confianza; quienes anticipan una mejora en la situación económica mantienen niveles de confianza significativamente más altos (4,03 puntos), en contraposición a aquellos que prevén un empeoramiento (0,51 puntos). En promedio, el ICG de la gestión de Milei ha descendido a 2,42 puntos, el nivel más bajo hasta la fecha, lo que refleja una caída sostenida que afecta a todos los indicadores y segmentos analizados.