Imágenes obtenidas a través de satélites han revelado un notable incremento en el número de aeronaves en una base aérea saudí utilizada por el ejército de Estados Unidos. Este aumento, que incluye aviones cisterna de reabastecimiento, se ha registrado durante cuatro días en febrero, en un contexto de creciente tensión entre Washington y Teherán.

Arabia Saudita, aliado tradicional de Estados Unidos, comunicó el mes pasado a Irán que no permitirá el uso de su espacio aéreo ni de su territorio para llevar a cabo operaciones militares en contra de la nación persa. Este anuncio se produce mientras Irán y Estados Unidos mantienen negociaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní.

En una imagen satelital capturada el 21 de febrero, se identificaron al menos 43 aeronaves en la Base Aérea Príncipe Sultán, en comparación con 27 aeronaves que se observaron el 17 de febrero. Aunque posteriormente la cifra disminuyó a 38 el 25 de febrero, la presencia de 13 Boeing KC-135 Stratotankers y seis Boeing E-3 Sentry, entre otras, destaca el despliegue militar en la región. El Pentágono, por su parte, se abstuvo de comentar sobre estos movimientos, mientras que la oficina de prensa saudí no respondió a las solicitudes de información.

En paralelo, Omán, que actúa como mediador entre Estados Unidos e Irán, confirmó avances en las conversaciones, aunque sin resultados que sugieran la eliminación de posibles ataques estadounidenses. El ministro de Asuntos Exteriores omaní anunció que las negociaciones se reanudarán pronto, aunque no se vislumbran soluciones inmediatas. La presión sobre Irán se intensifica, ya que el presidente de Estados Unidos había advertido que, si no se llega a un acuerdo en un corto plazo, podrían desencadenarse graves consecuencias.