En un acontecimiento significativo para el sector energético de Ecuador, el Gobierno anunció este viernes la formalización de la recepción de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, considerada la más grande del país. Este acto se produce diez años después de que la planta comenzara a operar en 2016 y tras varios años de retrasos y problemas estructurales que han marcado su historia. La obra, construida por la empresa china Sinohydro, ha sido objeto de críticas debido a miles de fisuras detectadas a lo largo de su construcción y funcionamiento.
La firma del acta de recepción fue llevada a cabo por el gerente del proyecto Coca Codo Sinclair de Sinohydro, Sheng Mingzhong, y el subgerente del proyecto de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), Pedro Luis Rodríguez. El Gobierno ecuatoriano ha calificado este evento como un "desbloqueo histórico", resaltando la importancia de la hidroeléctrica en el contexto energético del país. Sin embargo, la recepción no ha estado exenta de controversia, dado que la planta nunca había sido completamente aceptada por las autoridades debido a los problemas estructurales que la aquejan desde su inicio.
Ubicada entre las provincias de Napo y Sucumbíos, Coca Codo Sinclair fue concebida durante el mandato del expresidente Rafael Correa (2007-2017) y requirió una inversión que alcanzó los 2.000 millones de dólares. A pesar de su puesta en marcha a finales de 2016, la planta ha enfrentado un prolongado periodo de incertidumbre debido a los informes de fallas que han surgido desde su construcción. En 2018, la Contraloría del país identificó un total de 7.648 fisuras en los distribuidores, que son cruciales para el transporte del caudal de agua hacia las turbinas que generan energía. Sin embargo, en 2022, los medios locales reportaron que el número de fisuras había superado las 17.000, lo que genera preocupación sobre la viabilidad a largo plazo de la infraestructura.
La recepción de la hidroeléctrica se lleva a cabo en el marco de un laudo acordado entre las partes, el cual fue notificado por la Corte Internacional de Arbitraje el pasado 3 de abril. A pesar de este avance, el Gobierno ha subrayado que este acuerdo no significa una cesión de la hidroeléctrica ni una pérdida de control sobre la misma. "Ecuador mantiene la rectoría, supervisión y defensa de sus intereses sobre Coca Codo Sinclair, una infraestructura esencial para la seguridad energética nacional", afirmaron las autoridades. De esta manera, las garantías de correcto funcionamiento y ausencia de defectos en los distribuidores seguirán bajo la custodia de Celec.
Con la formalización de la recepción, el Gobierno ecuatoriano procederá a traspasar la operación y el mantenimiento de la hidroeléctrica a la empresa PowerChina. Esta firma será responsable de llevar a cabo las reparaciones necesarias para subsanar las fisuras y defectos que han sido señalados por la Contraloría. Este traspaso se presenta como una oportunidad para resolver los problemas que han aquejado a Coca Codo Sinclair, aunque también plantea interrogantes sobre la capacidad de la empresa para abordar estas cuestiones a largo plazo.
La historia de Coca Codo Sinclair no solo está marcada por sus problemas técnicos, sino también por casos de corrupción que han salpicado a altos funcionarios. El expresidente Lenín Moreno (2017-2021) fue llamado a juicio en diciembre pasado bajo la acusación de cohecho, tras supuestamente haber recibido coimas que superan el millón de dólares por parte de Sinohydro durante la construcción de la planta. Este contexto de corrupción y mala gestión ha dejado una huella negativa en la percepción pública sobre la hidroeléctrica, lo que podría afectar su aceptación y funcionamiento en el futuro.



