La reciente escalada de tensiones en Medio Oriente ha puesto de relieve la multifacética utilización de las criptomonedas, que se han presentado tanto como un refugio financiero para las poblaciones afectadas como una herramienta de evasión de sanciones internacionales. A medida que el conflicto en la región parece comenzar a desescalar, se hace evidente que las criptomonedas han desempeñado un papel crucial en la dinámica económica de los países involucrados, marcando un cambio en los paradigmas tradicionales de comercio y finanzas.

Un episodio que ha captado la atención mundial fue la decisión de Irán de exigir que los buques que transiten por el estratégico estrecho de Ormuz realicen el pago de los derechos de paso exclusivamente en bitcoins o en yuanes. Esta medida no solo desafía los sistemas financieros convencionales, sino que también pone en cuestión la hegemonía del dólar estadounidense en el comercio internacional. Este tipo de acciones resalta cómo las criptomonedas están comenzando a ser vistas como una alternativa viable en contextos donde las sanciones y las restricciones económicas son la norma.

Mariquena Otermin, directora de marketing de Bitwage, una plataforma internacional de pagos en criptomonedas, enfatiza que este tipo de iniciativas reflejan una transformación significativa en el panorama financiero global. Según Otermin, “en un mundo fragmentado, el dólar ya no representa la única opción para mover valor en el comercio internacional”. Las criptomonedas y el yuan emergen como alternativas, proporcionando una nueva vía de liquidez en momentos de crisis geopolítica.

Sin embargo, la conversión de Bitcoin en una moneda de comercio global no es automática ni garantizada. Otermin también señala que, aunque Bitcoin se está reposicionando en el sistema financiero internacional, no significa que represente una amenaza inmediata para el dólar. Más bien, estos episodios ilustran un sistema financiero que se aleja de ser unipolar, aumentando la relevancia de Bitcoin como un activo neutral y difícil de censurar.

Además, un informe reciente de Chainalysis pone de manifiesto que grupos asociados con el gobierno iraní están utilizando criptomonedas para adquirir componentes de drones. En particular, se identificó una cartera vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán que ha estado comprando piezas a un proveedor en Hong Kong. Este uso de criptomonedas para fines militares plantea preocupaciones adicionales sobre su regulación y el control financiero internacional.

Chainalysis también reveló que más de 10 millones de dólares en criptomonedas abandonaron las plataformas iraníes hacia intercambios extranjeros entre el 28 de febrero y el 2 de marzo, coincidiendo con el inicio de los bombardeos en la región. Este fenómeno pone de manifiesto cómo las criptomonedas pueden ser utilizadas para eludir controles económicos y sanciones, lo que ha logrado captar la atención de los reguladores a nivel mundial.

Alfredo Marentes, un analista del sector, argumenta que el creciente uso de criptoactivos en regiones afectadas por conflictos refleja tanto una necesidad imperiosa como una oportunidad de mercado. Por un lado, los ciudadanos recurren a las criptomonedas para proteger sus ahorros ante la inestabilidad monetaria y las restricciones de acceso a bancos. Por otro lado, su naturaleza descentralizada facilita la evasión de sanciones, lo cual sigue siendo un foco de interés para las autoridades regulatorias.

Marentes concluye que, desde una perspectiva comercial, este escenario refuerza el doble rol de las criptomonedas: como herramienta de inclusión financiera y como un desafío para la regulación. A medida que el uso de criptoactivos se expande, es probable que se implemente una supervisión más estricta en el ámbito internacional, junto con una creciente demanda de plataformas de intercambio que sean transparentes y cumplan con la normativa vigente.