La industria manufacturera argentina ha enfrentado serias dificultades en los primeros meses del año, alcanzando un nivel de utilización de su capacidad instalada del 54,6% en febrero, cifra que representa un mínimo histórico desde la crisis económica de 2002. Este dato, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), refleja una caída de cuatro puntos porcentuales en comparación con el mismo mes del año anterior, lo que pone de manifiesto la gravedad de la situación que atraviesa el sector.
El informe del INDEC destaca que la metalmecánica fue la principal responsable de esta disminución, operando a un 33,9% de su capacidad. Este descenso es alarmante, ya que el mismo sector había registrado un uso del 44% en febrero de 2025. Esta situación se debe, en gran medida, a la caída en la producción de maquinaria agrícola y electrodomésticos, lo que ha generado un impacto significativo en la actividad productiva.
Otro sector que ha visto un desplome considerable es el automotriz, que apenas utilizó el 38,9% de su capacidad instalada, lo que representa una caída interanual cercana a los 16 puntos porcentuales. La industria del acero también ha sufrido una contracción del 14% en su producción, lo que ha llevado a que las industrias metálicas básicas sean uno de los rubros que más se han visto afectados en comparación con el año anterior. Estos datos evidencian un panorama sombrío para la manufactura nacional, que enfrenta desafíos críticos para su recuperación.
En contraposición, existen algunos sectores que han logrado niveles de utilización superiores al promedio general. La refinación del petróleo se destaca con un 88,9%, seguido por el papel y cartón (65,9%) y sustancias y productos químicos (64,4%). Sin embargo, muchos otros sectores se encuentran en una situación preocupante, como la industria automotriz y la metalmecánica, que están muy por debajo de los niveles óptimos de producción.
Es importante tener en cuenta que los analistas sugieren examinar los datos del primer bimestre de manera conjunta, ya que las fábricas suelen realizar paradas programadas por vacaciones, lo que puede distorsionar la cifra de utilización mensual. Al considerar estos factores, el promedio de utilización de capacidad instalada en el primer bimestre se sitúa en un 54,1%, lo que representa una disminución de 2,7 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior. Para encontrar un nivel más bajo, debemos remontarnos a 2002, cuando la utilización fue de apenas 49,6% en el mismo periodo.
Las causas de esta caída son variadas, y la última Encuesta de Tendencia de Negocios realizada por el INDEC revela que el 51,9% de los empresarios del sector considera que la insuficiencia de la demanda interna es el principal obstáculo para incrementar la producción. Sin embargo, en comparación con la encuesta de tres meses atrás, se ha incrementado la preocupación por la competencia de productos importados, con un 11,8% de los encuestados señalando esta cuestión como un desafío relevante a enfrentar.
Este panorama desalentador plantea interrogantes sobre el futuro de la industria argentina y su capacidad para recuperarse en un contexto económico complicado. El sector necesita urgentemente estrategias efectivas que impulsen la demanda interna y protejan la producción nacional frente a la competencia externa, si se quiere revertir esta tendencia negativa y fomentar un crecimiento sostenible a largo plazo.



