La sede de campaña de la representante a la Cámara Katherine Miranda, situada en Chapinero, Bogotá, fue atacada por dos individuos que vandalizaron el lugar con aerosol negro. Este incidente tuvo lugar poco después de que la legisladora hiciera públicas denuncias sobre presuntas irregularidades en el sistema de salud relacionadas con la remisión de pacientes oncológicos, lo que ha encendido un acalorado debate en la sociedad.
Miranda compartió en sus redes sociales un video que documenta el daño sufrido en su sede y expresó su repudio hacia la violencia política. "Vandalizaron mi sede de campaña. Así es como algunos creen que se hace política en este país: con intimidación y amenazas. La democracia se defiende con argumentos, no con violencia", afirmó la congresista, sugiriendo que el ataque podría estar vinculado a amenazas previas en el contexto de su labor legislativa.
Este acto de vandalismo se produce en medio de una controversia generada por las denuncias de Miranda, quien ha hablado sobre un supuesto "cartel del cáncer". Según sus afirmaciones, la Nueva EPS habría desviado un gran número de exámenes oncológicos a una clínica en Ibagué, lo que provoca una serie de interrogantes sobre la transparencia y el manejo de los recursos en el sistema de salud. Clinaltec, la clínica implicada, ha respondido a las acusaciones de la congresista, considerándolas irresponsables y ha decidido llevar el caso a la Corte Suprema, donde se busca defender su reputación y aclarar la situación.
La defensa de Miranda, liderada por el abogado Iván Cancino, ha anunciado que se presentará ante el tribunal para demostrar la validez de las denuncias, así como para contrarrestar la acusación de calumnias en su contra. Este conflicto no solo acentúa la tensión en el ámbito político, sino que también plantea serias preguntas sobre la ética en el manejo del sistema de salud en el país.



