Un tribunal francés ha cerrado el caso de un hombre de 75 años, residente en Septeuil, quien fue sentenciado por la construcción de un muro de once metros de altura y la deforestación ilegal de su propiedad en una zona boscosa. Según informes, la sentencia se basa en la violación del Plan Local de Urbanismo, ya que el anciano llevó a cabo estas modificaciones sin el correspondiente permiso necesario a través de varias empresas.
El proyecto del anciano contemplaba la creación de un centro ecuestre, pero el juez determinó que esta iniciativa no era compatible con la protección del entorno natural. Esta decisión ratifica un fallo anterior de un tribunal, fechado el 12 de junio de 2023, donde se también se responsabiliza al alcalde de la localidad, Dominique Rivière, por los daños ocasionados a cinco asociaciones ambientalistas que se opusieron a la construcción.
A pesar de las múltiples advertencias recibidas por parte de concejales y grupos ecologistas sobre la situación en el terreno, el alcalde no tomó medidas para frenar las infracciones. El anciano, quien ha sido propietario de la finca desde 1998, expresó su deseo de cerrar este capítulo tras seis años de litigio. Defendió su acción argumentando que levantó el muro para proteger a sus animales y evitar que el barro afectara el camino comunal. Sin embargo, deberá reforestar la zona en un plazo de un año y enfrentar una multa de 20.000 euros, además de 25 euros diarios si no cumple con las órdenes de repoblación.



