El Gobierno de Marruecos atribuyó la crisis migratoria registrada en Ceuta a la actuación de redes de trata de personas, la desinformación y los malentendidos en torno a una sentencia del Tribunal Supremo de España sobre las llamadas “devoluciones en caliente”. Se trata de la primera valoración pública de Rabat sobre la incursión masiva de decenas de miles de marroquíes en la ciudad autónoma durante el jueves y el viernes, a través del espigón del Tarajal, que dejó al menos 72 muertos, la mayoría por ahogamiento.
Un portavoz del Ministerio del Interior marroquí sostuvo, en un comunicado, que los hechos no fueron consecuencia “ni de circunstancias espontáneas ni de factores circunstanciales”. Según la versión oficial, se combinaron “la explotación maliciosa del espacio digital y la actividad de redes de trata de personas” con “la promoción de información engañosa y malas interpretaciones que acompañaron a las recientes decisiones emitidas por las autoridades judiciales españolas”.
El ministerio afirmó que esas interpretaciones, a las que vinculó con una supuesta intoxicación informativa, “reforzaron entre algunos de los que deseaban migrar la convicción de que era posible evitar el retorno inmediato”. Rabat, además, defendió que su respuesta ante la crisis fue adecuada desde el comienzo y aseguró haber aplicado “un enfoque proactivo e integral”, basado en la vigilancia temprana, el aumento de los niveles de control y movilización y el fortalecimiento de las medidas de seguridad.



