La intensificación del conflicto en Medio Oriente está generando un clima de incertidumbre en los mercados globales, afectando directamente el precio del petróleo, las proyecciones de inflación y la política monetaria en las principales economías. En este contexto, Morgan Stanley ha elaborado un informe donde señala las variables que los inversores deberían monitorizar mientras persista esta crisis.

Históricamente, los mercados han demostrado una notable capacidad de recuperación tras episodios bélicos, como se observó después de las guerras del Golfo, cuando las acciones lograron incrementos significativos en los meses siguientes. Sin embargo, la firma advierte que el actual panorama geopolítico podría tener repercusiones económicas más profundas y prolongadas.

Uno de los aspectos más destacados por los analistas es la duración del conflicto. Un enfrentamiento breve podría contener el impacto económico, mientras que una escalada prolongada aumentaría los riesgos para el crecimiento global. Según Monica Guerra, jefa de Política de EE.UU. en Morgan Stanley Wealth Management, "la incertidumbre puede ser tolerada por un tiempo, pero una prolongación será más difícil de gestionar". Asimismo, la situación en el estrecho de Ormuz, que representa un punto crítico en el suministro global de petróleo, se suma a la lista de factores que podrían influir en la volatilidad de los mercados energéticos.