El pasado domingo, miles de personas se congregaron en París para protestar contra la violencia de género y las discriminaciones que enfrentan las mujeres a nivel global, con especial énfasis en situaciones críticas en países como Irán y Afganistán, donde la equidad de derechos es un desafío lejano.

La movilización, que tuvo lugar en el marco del Día Internacional de la Mujer, fue organizada principalmente por sindicatos, agrupaciones feministas, así como organizaciones y partidos de izquierda. La marcha se inició a las 14:00 horas locales en la plaza de Stalingrado, dirigiéndose hacia la plaza de la República, en el corazón de la capital francesa.

Una de las figuras destacadas en la manifestación fue Gisèle Pelicot, quien ha sido un referente del activismo feminista tras haber sufrido abuso por parte de su exmarido. Pelicot, acompañada de su hija, llevó su mensaje de lucha y resistencia, mientras que los asistentes alzaron pancartas con consignas claras como “¡Alto a la violencia sexista y sexual!” y “Nueve de cada diez víctimas conocen al violador”. La jornada también sirvió para visibilizar la situación de las mujeres en Francia frente a reformas laborales que afectan su seguridad social, y se escucharon gritos de solidaridad hacia las mujeres en Irán y Palestina, reflejando un fuerte sentido de unidad y lucha por la justicia social.