Los precios del petróleo han alcanzado los u$s100 por barril, marcando un hito no visto en más de tres años. Este incremento se produce en el contexto de la guerra que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, lo cual genera preocupación sobre la producción y el transporte de energía en la región del Medio Oriente.

El barril de Brent, que sirve como referencia internacional, se comercializaba a u$s108,15 tras la reapertura de la Bolsa Mercantil de Chicago, lo que representa un aumento del 9,2% respecto al cierre del viernes anterior. Por su parte, el West Texas Intermediate, crudo ligero estadounidense, cotizaba en torno a los u$s107,97 por barril, con un incremento del 18,78% en comparación con el cierre previo.

La escalada en los precios del petróleo se ha visto impulsada por la creciente tensión en el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte de aproximadamente 15 millones de barriles diarios, lo que equivale al 20% del petróleo mundial. Las amenazas de ataques iraníes están generando serios temores en el mercado, lo que lleva a países como Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos a reducir su producción para evitar el colapso de sus reservas. En este escenario, el presidente Donald Trump minimizó el impacto del aumento de precios, argumentando que es un costo menor frente a la necesidad de contener la amenaza nuclear de Irán.