La reciente muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como "El Mencho", ha reavivado el debate sobre las circunstancias que rodean la muerte de los líderes del narcotráfico en México. Este fenómeno no es nuevo en el país, donde casos emblemáticos como los de Amado Carrillo Fuentes y Heriberto Lazcano también generaron interrogantes sobre la veracidad de las versiones oficiales y la identificación de los cuerpos.
Oseguera Cervantes falleció el 22 de febrero de 2026 tras un enfrentamiento con fuerzas federales en la sierra de Tapalpa, Jalisco. La operación para su detención fue resultado de un exhaustivo trabajo de inteligencia militar, que incluyó la colaboración de agencias estadounidenses y la vigilancia de sus allegados, justo cuando se preparaba para encontrarse con una de sus parejas.
El operativo se tornó violento, con un saldo inicial de cuatro integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) muertos y varios heridos, incluido "El Mencho", quien perdió la vida durante su traslado aéreo a la Ciudad de México. Aunque la Fiscalía General de la República confirmó su identidad mediante análisis genéticos, la falta de fotografías del capo ha suscitado debates en redes sociales sobre la necesidad de una evidencia visual que certifique su muerte, un tema recurrente en la historia reciente del narcotráfico mexicano, donde la desconfianza en las versiones oficiales persiste.
Otro caso emblemático es el de Nazario Moreno González, "El Chayo", fundador de La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios. En 2010, las autoridades afirmaron su muerte en un enfrentamiento, pero la falta de pruebas concluyentes alimentó los rumores sobre su posible sobrevivencia, evidenciando la complejidad que rodea a estos eventos en el contexto del crimen organizado en México.



