Un reciente estudio del Centro de Neuroeconomía de la Universidad de Zúrich ha revelado que asumir la responsabilidad en decisiones que afectan a otras personas puede disminuir la confianza en la propia elección, a pesar de que esto no se correlacione con la precisión de la respuesta. Este fenómeno, denominado "aversión a la responsabilidad", se basa en un cambio en el nivel de certeza metacognitiva de los individuos, y no en una mayor dificultad o en una modificación del apetito por el riesgo.

Los investigadores, liderados por Sherry Dongqi Bao y Todd A. Hare, realizaron un experimento con 357 voluntarios en Zúrich, donde se les pidió decidir cuál de dos círculos contenía más puntos. La tarea era objetiva y no implicaba riesgo monetario directo, ya que las recompensas dependían de la precisión de las respuestas. En una fase del estudio, las decisiones solo afectaban al premio individual del participante, mientras que en otra afectaban también a tres compañeros del grupo. Posteriormente, los voluntarios debían indicar cuán seguros se sentían de sus elecciones, utilizando un sistema que premiaba la sinceridad en la autoevaluación.

A diferencia de teorías anteriores que vinculaban la aversión a la responsabilidad con cambios en la tolerancia al riesgo, este estudio establece que el problema radica en un sesgo metacognitivo; es decir, en la forma en que las personas evalúan su seguridad en las decisiones. Los autores del estudio, mediante modelos computacionales, concluyeron que la responsabilidad sobre otros intensifica los sesgos metacognitivos, resultando en una menor confianza en comparación con decisiones individuales. Además, se evidenció que ofrecer retroalimentación inmediata o más tiempo para deliberar no elimina esta disminución de confianza en situaciones de responsabilidad compartida.