El insomnio y la mala calidad del sueño son problemas que afectan a casi la mitad de la población adulta en España. Datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN) indican que un 48% de los adultos no logra disfrutar de un descanso reparador, y el 54% duerme menos de lo recomendado. Esta alarmante situación se traduce en que uno de cada tres adultos se despierta sin la sensación de haber descansado adecuadamente, y más de cuatro millones de personas padecen trastornos del sueño graves y crónicos.

La SEN advierte que la falta de un sueño adecuado puede incrementar significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas, como la obesidad, la diabetes y la hipertensión, lo que a su vez puede llevar a problemas cardiovasculares y neurodegenerativos, como ictus o Alzheimer. La psiquiatra Luna Palma, conocida por sus consejos sobre salud mental en plataformas digitales, enfatiza que “dormir bien no es un lujo, sino una necesidad para tu bienestar emocional”. En sus publicaciones, Palma invita a reflexionar sobre cómo la falta de descanso puede influir en la irritabilidad y la ansiedad de las personas.

La falta de sueño no solo afecta el estado de ánimo, sino que también interfiere en la memoria y la capacidad de aprendizaje, dado que la fase REM es crucial para estos procesos. En un ciclo vicioso, dormir mal puede agravar trastornos mentales como la depresión y la ansiedad. Sin embargo, la especialista ofrece esperanza, sugiriendo que mejorar la higiene del sueño, como establecer una buena rutina y crear un ambiente propicio para el descanso, puede hacer una gran diferencia. “Dormir mejor no siempre implica medicación; a menudo, se trata de establecer estructuras y límites en el uso de dispositivos móviles”, concluye Palma.