Un grupo de investigadores del Centro de Regeneración Genética de Nueva York ha realizado un hallazgo significativo al descubrir una variante genética poco común que parece reducir el deseo de fumar. Este estudio, llevado a cabo en la Ciudad de México y publicado en la revista Nature Communications, señala que esta alteración genética se encuentra mayormente en individuos de ascendencia indígena mexicana y podría abrir nuevas posibilidades en los tratamientos para dejar de fumar.

El equipo internacional, dirigido por Veera M. Rajagopal y Giovanni Coppola, colaboró con científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Nuffield Department of Population Health de la Universidad de Oxford. En su investigación, analizaron los datos genéticos de más de 150,000 participantes del Estudio Prospectivo de Ciudad de México, incluyendo a más de 37,000 fumadores actuales, mediante un exhaustivo estudio exómico que permitió identificar variantes genéticas asociadas al consumo de tabaco.

La atención se centró en variantes funcionales que pueden influir en la función de las proteínas. En particular, el gen CHRNB3, encargado de producir la proteína β3 de los receptores de acetilcolina nicotínicos, fue objeto de estudio. Se observó que el 1.4% de los participantes portaba una variante específica (p.Glu284Gly en CHRNB3) que reducía notablemente el número de cigarrillos consumidos diariamente. En promedio, aquellos que portaban esta variante fumaban 4.6 cigarrillos al día, en comparación con los 5.6 de los no portadores. Además, la reducción en el consumo fue más pronunciada en hombres, lo que podría relacionarse con diferencias culturales en los hábitos de consumo.

Al comparar estos hallazgos con datos de biobancos en el Reino Unido y Japón, se identificaron variantes diferentes que también afectan la función del gen CHRNB3 y producen reducciones similares en el consumo de tabaco en poblaciones de ascendencia europea y asiática. Este descubrimiento sugiere que la disminución de la función de CHRNB3 puede ser un mecanismo protector contra el tabaquismo elevado en diversas poblaciones, lo que abre la puerta al desarrollo de nuevos tratamientos que modulen el consumo de tabaco sin necesariamente influir en el inicio del hábito.