La Secretaría de Seguridad de Honduras ha intensificado sus operativos en áreas críticas del país, en respuesta al incremento de la violencia y la capacidad de reconfiguración de las organizaciones criminales. Gerson Velásquez, ministro de Seguridad, declaró que la estrategia actual se centra en debilitar las estructuras que contribuyen significativamente a este flagelo, que ha sido alimentado por décadas de narcotráfico.

Velásquez subrayó que el problema de la violencia en Honduras no es reciente, sino que es el resultado de un proceso que se ha agravado con la consolidación del narcotráfico en la región. "La violencia en el país no es algo nuevo ni de estos últimos meses", afirmó, haciendo hincapié en que el crecimiento del crimen organizado ha generado una problemática estructural que afecta a la sociedad hondureña.

Un aspecto preocupante es el constante reacomodo de las bandas delictivas tras las intervenciones de las fuerzas de seguridad. Cada vez que se neutraliza a un líder, como ocurrió recientemente con el cabecilla de 'La Kleivona', las organizaciones no desaparecen, sino que se fragmentan y surgen nuevos liderazgos. Esto dificulta a las autoridades el conteo exacto de las estructuras criminales activas, ya que estas se encuentran en constante mutación. El gobierno, a través de acciones focalizadas, busca reducir la criminalidad en regiones con altas tasas de violencia, como Cortés, donde se concentran actividades delictivas vinculadas al narcotráfico y el sicariato.