La economía argentina enfrenta importantes obstáculos que afectan el consumo en 2026, un aspecto crucial para el Gobierno de cara a las elecciones del próximo año. Los tres pilares de la demanda interna —salarios, jubilaciones y acceso al crédito— presentan incertidumbres que captan la atención de analistas y profesionales del sector privado.
El consumo en el país se mantiene bajo presión debido a la disminución del empleo formal, salarios reales que siguen por debajo de la inflación y un aumento en la morosidad de los créditos bancarios para las familias. Según la Fundación Capital, estos elementos son responsables de la caída en las compras de los hogares y sugieren que la recuperación dependerá de la evolución de estas circunstancias a lo largo del año. A pesar de que el equipo económico confía en que la reactivación se logrará, especialmente con los fondos que los argentinos puedan destinar a la economía a través de la Ley de Inocencia Fiscal, la realidad es compleja.
En enero, el Indicador de Consumo (IC) de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios reveló una caída interanual de 0,8%, marcando el tercer mes consecutivo con resultados negativos en comparación al mismo período del año anterior. Si bien el índice desestacionalizado mostró un incremento del 0,7% en relación a diciembre de 2025, aún se encuentra por debajo del nivel máximo alcanzado a comienzos de 2023. Esta situación está ligada a la evolución de otras variables que impactan directamente en el poder de compra de los hogares. Por otro lado, un informe de Scentia indicó que las ventas de productos de consumo masivo cayeron 1,1% en enero comparado con el mismo mes del año anterior, mientras que la contracción frente a diciembre fue del 7%. Se observó una disminución significativa en diversos sectores, aunque almacenes y kioscos registraron un leve aumento del 3,7%.



