En un desvío de su agenda oficial, el rey Felipe VI se ha tomado un breve respiro en Baqueira Beret, uno de sus destinos favoritos para esquiar. Esta escapada, que no figura en su agenda pública, se enmarca dentro de una tradición invernal que el monarca repite cada año, buscando desconectar antes de cumplir con compromisos institucionales, como su asistencia al Mobile World Congress en Barcelona.

La visita a este emblemático lugar no solo es un escape personal, sino que también posee un significado especial para el rey, ya que fue aquí donde aprendió a esquiar de la mano de sus padres, Juan Carlos I y Sofía de Grecia. Estos momentos familiares en Baqueira Beret han dejado una huella duradera en su vida, convirtiendo al Valle de Arán en un sitio emblemático de su juventud y sus recuerdos.

Durante su estancia, Felipe VI fue captado disfrutando de las pistas, vestido con un equipo de esquí en tonos oscuros, reflejando su preferencia por la funcionalidad. Además de esquiar, también tuvo tiempo para deleitarse con la gastronomía local en un restaurante montañés, donde la comida tradicional y los productos ibéricos son protagonistas. Esta escapada se suma a su amor por los deportes de invierno, una pasión que ha mantenido a lo largo de los años y que se refuerza con cada visita a la nieve.