Una reciente encuesta llevada a cabo en febrero de 2026 ha revelado que un 44% de los adultos estadounidenses entre 18 y 45 años oculta su nacionalidad al viajar fuera de su país. Este fenómeno responde a un intento de evitar preguntas incómodas sobre política, eludir estereotipos negativos y minimizar el riesgo de confrontaciones durante sus estancias en el extranjero.
A pesar de que Europa sigue siendo el destino preferido para los viajeros estadounidenses, la percepción y el comportamiento de este grupo suscitan opiniones encontradas entre los expertos en turismo. Según un estudio realizado por Send My Bag, que entrevistó a 1.000 adultos de EE.UU., el 28% de quienes ocultan su nacionalidad lo hace de manera ocasional, mientras que un 16% admite hacerlo con regularidad.
Adam Ewart, director ejecutivo de la compañía, explicó que muchos viajeros prefieren hablar sobre sus experiencias culturales y gastronómicas en lugar de abordar temas de política exterior o controversias internas, como el interés en la anexión de Groenlandia. Este deseo de evitar tensiones se ve también reflejado en la percepción del estadounidense como un turista ruidoso y arrogante, lo que lleva a muchos a asumir identidades distintas en sus viajes.
Además, una investigación de Guide to Iceland, que incluyó a 427 profesionales del turismo islandés, corroboró que los estadounidenses son considerados los turistas más fáciles de tratar, gracias a su dominio del inglés. Sin embargo, su gran número y diversidad de hábitos también generan desafíos en la prestación de servicios, provocando demoras y quejas.
En el ranking de turistas mejor organizados, los alemanes lideran la lista, seguidos por los canadienses y los estadounidenses, según los datos obtenidos por Guide to Iceland.



