Costa Rica hizo pública esta semana una grave acusación sobre el robo de oro en su frontera norte, señalando la existencia de una red criminal que extrae este recurso y lo transporta a Nicaragua, donde sería almacenado y procesado por compañías mineras de origen chino.

Durante una sesión ante la Asamblea Legislativa, el ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, presentó el informe titulado 'Salvemos Crucitas', donde detalló el alarmante aumento de la minería ilegal en la región. Zamora enfatizó que esta problemática ha evolucionado de ser un fenómeno aislado a convertirse en un delito organizado de ámbito transnacional, con estructuras logísticas, financiamiento y rutas bien establecidas para el tráfico de grandes volúmenes de oro.

De acuerdo con las estadísticas oficiales, la minería ilegal ha crecido de afectar cerca de 900 hectáreas a más de 3,000 en un breve lapso, abarcando nuevas áreas como Cerro Las Conchuditas. El ministro subrayó que esta situación no solo compromete la soberanía ecológica del país, sino que también impacta en términos de seguridad nacional, dado que un 90% de los mineros ilegales son extranjeros, en su mayoría nicaragüenses, que cruzan la frontera para participar en estas actividades ilícitas.