El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha validado el despido de un trabajador de mantenimiento de autopistas que fue sorprendido bajo los efectos de sustancias ilegales. La sentencia argumenta que la empresa actuó correctamente al imponer una sanción por “falta muy grave” relacionada con la seguridad vial y la confianza en el empleado.

La controversia se origina en la relación laboral que se extendió por más de 20 años entre el operario y la concesionaria Castellana de Autopistas S.A.C.E. Desde el 1 de diciembre de 1998, este trabajador desempeñaba funciones de vialidad y mantenimiento con un contrato a tiempo completo y un salario mensual de 3.150 euros, incluyendo pagas extraordinarias.

Sus responsabilidades incluían tareas cruciales para la seguridad de la infraestructura, como intervenciones de emergencia, retirada de obstáculos, señalización del tráfico y mantenimiento general. El incidente que llevó a su despido ocurrió en la madrugada del 1 de marzo de 2025, cuando fue detenido por la Guardia Civil mientras conducía una furgoneta de la empresa y dio positivo en THC durante un control rutinario. Esto resultó en la inmovilización del vehículo y la necesidad de que otros colegas intervinieran para continuar con el servicio.