El cáncer de vesícula biliar es una patología poco común pero altamente agresiva, que generalmente se diagnostica en etapas avanzadas debido a la falta de síntomas claros en sus fases iniciales. Este tipo de cáncer se desarrolla cuando las células de la vesícula biliar, un órgano pequeño ubicado debajo del hígado que se encarga de almacenar bilis, comienzan a multiplicarse de manera descontrolada.
Uno de los principales inconvenientes del cáncer de vesícula biliar es su detección tardía. En sus primeras etapas, es común que no presente síntomas evidentes, lo que dificulta su identificación en chequeos rutinarios. Muchas veces, el diagnóstico se realiza de forma accidental durante una cirugía para extraer la vesícula por la presencia de cálculos biliares.
Los síntomas que pueden manifestarse incluyen dolor en la parte superior derecha del abdomen, náuseas, vómitos, fiebre, distensión abdominal y pérdida de peso sin explicación. Un signo distintivo en etapas más avanzadas es la ictericia, que se presenta como un tinte amarillento en la piel y los ojos, consecuencia de la obstrucción de los conductos biliares por el tumor, afectando el flujo normal de la bilis. Los factores de riesgo más destacados son la presencia de cálculos biliares, la inflamación crónica de la vesícula y antecedentes familiares de esta enfermedad. El tratamiento se determina según el estadio del cáncer y el estado de salud general del paciente, siendo la cirugía la opción más efectiva en casos detectados a tiempo.



