Amnistía Internacional ha emitido una alerta sobre el creciente acceso restringido al aborto, atribuido a la actividad de movimientos que se oponen a los derechos de las mujeres. Este análisis fue presentado en el marco del Día Internacional de la Mujer, evidenciando que en naciones como Afganistán, Argentina, Chile, Estados Unidos y Rusia, se están implementando políticas públicas que dificultan la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva, generando un clima hostil para quienes defienden estos derechos.

Según el informe, la organización ha identificado cuatro áreas críticas que reflejan un aumento de prácticas autoritarias. Estas áreas incluyen la aprobación de leyes represivas, el auge de movimientos que niegan el reconocimiento de los derechos de las mujeres, el incremento de discursos de odio que incitan a la violencia, y el papel de la tecnología en la propagación de estas amenazas. Beatriz Martos, responsable de derechos de las mujeres en Amnistía Internacional España, subrayó que, aunque se enfocaron en estos aspectos, existen numerosas situaciones adicionales que evidencian una realidad compleja y diversa.

Amnistía Internacional instó a los gobiernos de todo el mundo a cumplir con su responsabilidad internacional de combatir cualquier forma de discriminación y violencia de género. La organización enfatizó la necesidad de erradicar los discursos de odio y la incitación a la violencia promovidos por lo que denomina "movimientos antiderechos". Las tendencias autoritarias ya están teniendo un impacto tangible, especialmente en la vida de mujeres y niñas, resultando en restricciones y retrocesos en derechos previamente adquiridos. El informe destaca el caso de Afganistán, donde las mujeres enfrentan severas restricciones en su libertad de movimiento, acceso a la educación y participación política desde el regreso de los talibanes al poder.