El Gobierno de Sri Lanka ha iniciado una investigación tras un ciberataque que resultó en el robo de al menos 2,5 millones de dólares de las cuentas del Ministerio de Finanzas. Este dinero estaba destinado a saldar deudas con Australia, lo que agrega una capa de complicación a las ya frágiles finanzas del país. Según declaraciones del secretario del Ministerio de Finanzas, Harshana Suriyapperuma, los hechos ocurrieron en enero de 2026, cuando un grupo de piratas informáticos logró acceder a correos electrónicos vinculados a transacciones de deuda entre Sri Lanka y el Gobierno australiano, desvió fraudulentamente los fondos que debían ser transferidos.
Suriyapperuma enfatizó que, aunque se formó un comité para investigar el incidente, la noticia no se hizo pública hasta ahora con el fin de no alertar a los delincuentes y evitar que se escaparan. Este tipo de situaciones plantea un grave desafío a la seguridad cibernética del país, especialmente en un contexto en el que Sri Lanka ha estado luchando por recuperarse de una crisis económica que estalló en 2022, obligando al Gobierno a declarar un impago de su deuda externa. La crisis económica generó una severa escasez de bienes básicos como alimentos, medicinas y combustible, lo que desencadenó protestas masivas y un clima de inestabilidad social.
El año pasado, Sri Lanka alcanzó un acuerdo con Australia para reestructurar su deuda, permitiéndose un cambio en los plazos de pago por un monto aproximado de 39 millones de dólares. Sin embargo, con este robo, las esperanzas de estabilizar la economía se ven aún más comprometidas. La Alta Comisión de Australia en Sri Lanka ha indicado que está al tanto de las irregularidades en los pagos, y el alto comisionado, Matthew Duckworth, explicó que las autoridades australianas están colaborando con Sri Lanka en la investigación. Duckworth reafirmó el compromiso de Australia de apoyar a Sri Lanka en su camino hacia la sostenibilidad de la deuda.
Desde el contexto de la crisis económica, el país insular ha buscado ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), y en abril de este año se alcanzó un acuerdo técnico para un desembolso de aproximadamente 700 millones de dólares. Este acuerdo es parte de un programa más amplio del FMI que asciende a 3.000 millones de dólares, diseñado para ayudar a estabilizar la economía de Sri Lanka. Sin embargo, con el robo de estos fondos, la situación se torna aún más crítica, lo que podría obstaculizar la recuperación económica que tanto necesita el país.
El Ministerio de Finanzas de Sri Lanka ha declarado su intención de cumplir con los pagos acordados, subrayando que el interés de la nación por hacer llegar los fondos a su destinatario era evidente. Lamentablemente, la intervención de actores criminales ha llevado a la desviación ilegal de estos pagos, poniendo en riesgo no solo la relación con Australia, sino también la confianza de otros acreedores y organismos internacionales.
Este ciberataque resalta la creciente amenaza que representan los delitos cibernéticos en el ámbito gubernamental y financiero, lo que plantea interrogantes sobre la ciberseguridad de las instituciones del Estado. A medida que Sri Lanka intenta salir de un ciclo de crisis, la protección de su infraestructura digital se convierte en un tema crucial para evitar que situaciones como esta se repitan en el futuro. La situación actual requiere una respuesta coordinada y efectiva para restaurar la confianza tanto a nivel nacional como internacional.



