En la jornada del 27 de abril, el dólar estadounidense se mantuvo en 24 pesos cubanos en la cotización oficial, sin cambios respecto al día anterior. Este leve estancamiento se produce en un contexto de tensiones geopolíticas en Medio Oriente, que generan incertidumbre en los mercados internacionales. A pesar de esta estabilidad momentánea, el comportamiento del dólar en Cuba ha mostrado un ligero ascenso del 0,12% en la última semana, lo que sugiere una tendencia de leve crecimiento en un panorama económico complicado.

Es importante destacar que en términos interanuales, el dólar ha experimentado un incremento del 0,26%. Sin embargo, en los últimos días, su cotización no ha mostrado una dirección clara, acumulando dos sesiones sin variaciones significativas. La volatilidad del mercado se ha mantenido en un 0,72%, un valor que contrasta con la volatilidad anual, que asciende a un 3,83%. Esto indica que el mercado se encuentra en un periodo de relativa calma, lo que podría ser un alivio para los actores económicos en la isla.

El análisis de la situación se complica con las recientes fluctuaciones del índice DXY, que ha caído a 98,21 puntos, el nivel más bajo en tres días. Esta caída se produce en medio de especulaciones sobre un posible acuerdo entre Irán y otras potencias para reabrir el estrecho de Ormuz, lo que podría alterar el equilibrio en el mercado energético global. La disminución en la demanda de activos considerados refugio ha permitido que otras divisas se aprecien frente al dólar, lo que añade una capa de complejidad a la economía cubana, que ya se enfrenta a numerosos desafíos estructurales.

Las proyecciones económicas para Cuba en 2026 son optimistas, con un crecimiento esperado del 1%, similar al estimado para 2025, aunque el país no logró cumplir ese objetivo el año pasado. Joaquín Alonso, ministro de Economía y Planificación, ha descrito el contexto económico como uno de “economía de guerra”, en el que Cuba deberá navegar entre amenazas y tensiones crecientes. Esta situación se vuelve crítica, ya que el país necesita estabilizar su economía para enfrentar los retos que se avecinan.

Las expectativas de crecimiento se sustentan en la mejora de las perspectivas para el turismo y los servicios de exportación, especialmente en el ámbito de la salud, donde los servicios médicos siguen siendo un pilar fundamental para la generación de divisas. Sin embargo, el ámbito inflacionario presenta sus propios retos, con un incremento previsto del 10% en los precios del mercado formal, lo que, aunque representa una disminución respecto a la inflación del 14,07% registrada en 2025, sigue siendo un aspecto preocupante para la población cubana.

Por último, el déficit fiscal proyectado para 2026 es de 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a aproximadamente 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial. Esta cifra se asemeja a la del año anterior, lo que refleja la persistencia de problemas estructurales en la economía, tales como la escasez de productos básicos, apagones, inflación elevada y una creciente dolarización. Las autoridades han subrayado la importancia de atraer inversión extranjera, prometiendo un entorno más dinámico y transparente, aunque las dificultades financieras continúan siendo una barrera significativa para la recuperación económica.