El crecimiento de la Inteligencia Artificial (IA) y el tratamiento de grandes volúmenes de datos ha evolucionado hacia un fenómeno que impacta de manera significativa en el consumo de energía. Un estudio realizado por Thijs Van de Graaf, investigador del Fondo Monetario Internacional (FMI), revela que la infraestructura necesaria para sostener esta tecnología, especialmente los centros de datos, está demandando niveles de energía que rivalizan con el consumo total de naciones desarrolladas.

En la actualidad, los centros de datos representan cerca del 1,5% del consumo eléctrico global. Esta cifra es comparable al consumo energético de todo el Reino Unido, y supera el de Francia, aunque se encuentra ligeramente por detrás del de Alemania. Según el resumen del estudio, la afirmación de que “la IA está devorando la electricidad” se debe a que, aunque la IA solo representa una pequeña parte de este consumo, su expansión es vertiginosa. Entrenar un modelo de lenguaje avanzado requiere una cantidad de energía equivalente a la que utilizan decenas de miles de hogares en un año, y su funcionamiento a nivel global incrementa estas necesidades de manera exponencial.

Sin embargo, la IA también tiene el potencial de optimizar el sistema energético y contribuir al ahorro. Facundo Armas, desarrollador de Globant, destacó en un evento reciente sobre Inteligencia Artificial y Transición Energética que la IA puede analizar sistemas complejos y grandes volúmenes de datos, optimizando procesos y acelerando decisiones. Un estudio de 2023 de Google y Boston Consulting Group (BCG) sugiere que la implementación de IA podría reducir entre un 5% y un 10% las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEIs) para 2030. No obstante, Armas también advirtió sobre su “lado B”, que incluye un alto consumo energético y de recursos necesarios para la refrigeración de los centros de datos. En este sentido, la Agencia Internacional de Energía estimó que una consulta en Google consume un promedio de 0,3 Wh, mientras que interactuar con ChatGPT requiere 2,9 Wh, casi diez veces más, lo que se traduce en millones de consultas diarias.

El estudio del FMI indica que, aunque la demanda de energía por parte de la IA representa menos de una décima parte del crecimiento energético global de esta década, su efecto en los balances nacionales es significativo. En naciones como Estados Unidos y Japón, se prevé que para 2030, los centros de datos serán responsables de casi el 50% de la nueva demanda eléctrica. Irlanda se presenta como un caso emblemático entre las economías avanzadas, donde estas instalaciones ya consumen más del 20% de la electricidad total del país, lo que genera tensiones logísticas debido a su proximidad a núcleos urbanos y el desafío que implica su construcción.