Las ventas en los comercios minoristas de pequeñas y medianas empresas (pymes) mostraron un nuevo descenso en febrero, evidenciando la fragilidad del sector. A precios constantes, se registró una caída interanual del 5,6%, aunque en comparación con enero, se observó un incremento del 2,6%. Esta tendencia negativa se traduce en una retracción acumulada del 5,2% en lo que va del año, lo que sugiere que el consumo todavía no logra una recuperación sostenida.
La percepción de los comerciantes refleja una situación preocupante: el 52,6% de los propietarios considera que el contexto se ha mantenido estable respecto a febrero del año anterior, aunque esta cifra es seis puntos inferior a la de enero. Además, el 38,8% reportó un deterioro en sus ventas, lo que amplía el número de negocios que sienten una baja en sus actividades.
Las expectativas de los comerciantes son diversas. Mientras que el 46,6% espera que la situación actual permanezca sin cambios en los próximos doce meses, el 42,9% tiene esperanzas de una mejora económica. Por otro lado, un 10,5% anticipa un empeoramiento. A pesar del leve aumento en febrero impulsado por el regreso a clases, este no fue suficiente para contrarrestar la caída generalizada en el consumo, donde rubros como Bazar y decoración, y Perfumería sufrieron caídas significativas.
La demanda continúa siendo selectiva, con consumidores que eligen promociones y opciones de financiamiento para realizar compras. Los comerciantes, por su parte, enfrentan altos costos operativos y presión tributaria, lo que impacta en sus márgenes de rentabilidad. A medida que avanzan los próximos meses, el futuro del consumo dependerá en gran medida de la recuperación del poder adquisitivo y de una mayor estabilidad en los costos de reposición, lo que sigue siendo un desafío considerable para el sector.



