La introducción de los vehículos autónomos de Waymo en San Antonio representa un avance significativo en la movilidad urbana, pero también ha suscitado preocupaciones y reacciones mixtas entre los habitantes de la ciudad. La llegada de estos robotaxis eléctricos sin conductor no solo señala un cambio en la forma de transporte, sino que plantea interrogantes sobre la seguridad, la infraestructura necesaria y la aceptación de este nuevo modo de viaje por parte de la comunidad.
Waymo, una empresa californiana, oficializó el martes 24 de febrero su expansión a cuatro nuevas ciudades, de las cuales tres se encuentran en Texas: Dallas, Houston y San Antonio. La cuarta ciudad elegida es Orlando, en Florida. Según declaraciones de Tekedra Mawakana, co-CEO de la compañía, estas localidades son clave para sus planes de crecimiento, con la meta de brindar servicios en más de 20 ciudades y alcanzar más de un millón de viajes por semana antes de finalizar el año. Cada una de estas ciudades presenta sus propios retos y oportunidades en términos de movilidad, pero todas comparten el objetivo de ofrecer un transporte seguro y confiable para los residentes y turistas.
El arribo de los robotaxis ha generado reacciones encontradas en San Antonio, donde la comunidad se muestra dividida. Mientras algunos ciudadanos ven con recelo la idea de utilizar un vehículo sin conductor, citando preocupaciones sobre la infraestructura vial, otros se sorprenden por la decisión de Waymo de operar en una ciudad con tantos proyectos de construcción en curso. Comentarios en plataformas sociales como Reddit y TikTok evidencian la incertidumbre de quienes aún no se sienten cómodos con la idea de viajar sin un conductor humano, prefiriendo opciones tradicionales como trenes o tranvías. Además, el servicio de Waymo se limita a áreas específicas de la ciudad, como Alamo Heights y el distrito de King William, debido a los desafíos que presenta la infraestructura local.



