La campaña agrícola avanza hacia su fase crucial en un contexto climático que ha dejado atrás los peores momentos de sequía, aunque persisten desequilibrios significativos en diversas regiones y riesgos para la producción. Las precipitaciones registradas en febrero han permitido la recuperación de los perfiles en amplias zonas de la región pampeana, sin embargo, episodios de granizo y viento han causado daños considerables en sectores del sudeste de Córdoba y el centro-oeste de Santa Fe.
Según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario, en la zona núcleo se han acumulado lluvias que alcanzan un promedio de 103 mm, cifra que se aproxima a la media histórica, pero que dista de los 222 mm del año anterior, cuando un 95% del área había superado el promedio mensual. A pesar de estas lluvias, el informe señala que un 30% del área aún presenta acumulados inferiores a 80 mm, en un corredor que se extiende al sur y al oeste de Rosario, donde el agua ha sido insuficiente para revitalizar por completo los cultivos.
Por otro lado, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ha señalado que las recientes lluvias han mejorado las condiciones hídricas de la soja, aumentando en 7 puntos porcentuales la superficie en condiciones óptimas o adecuadas. Actualmente, el 74% del área sembrada se encuentra entre condiciones normales y excelentes, lo que ha llevado a mantener la proyección de producción en 48,5 millones de toneladas. Mientras tanto, la soja de primera y segunda atraviesan etapas decisivas en cuanto a su rendimiento, aunque la recuperación no es uniforme en toda la región. En el sudeste de Córdoba, los daños ocasionados por una fuerte tormenta de granizo han afectado severamente ciertos cultivos, con pérdidas que en algunos casos han alcanzado el 100% del área afectada, mientras que en otras zonas se reportan promedios de rendimiento más alentadores.



