La expansión de la inteligencia artificial plantea la necesidad de tomar decisiones sin más demoras. En distintos países ya se debate la incorporación de niveles de restricción e intervención para abordar los efectos de una herramienta que avanza con rapidez y que es adoptada de manera desigual por las distintas generaciones.
Mientras los chicos buscan aprovechar cada vez más sus posibilidades, muchos padres todavía observan el fenómeno desde lejos y con temor. A esa distancia se suma la dificultad de iniciar conversaciones sobre una tecnología cuyo alcance tampoco siempre comprenden. De acuerdo con el material citado, los chicos adoptaron la inteligencia artificial tres veces más rápido que el adulto promedio.
La pediatra Silvina Pedrouzo, presidenta de la Subcomisión de Tecnologías de la Información de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), sostiene que durante la adolescencia se desarrollan el razonamiento abstracto, la planificación y el pensamiento crítico, capacidades que favorecen una autonomía progresiva. Por eso, considera fundamental enseñar a utilizar la IA con cuidado de la privacidad, reconocer sus posibles errores y sesgos, identificar deepfakes y advertir sobre los riesgos de incorporar sistemas de apoyo emocional.
El uso de estas herramientas entre los estudiantes está cada vez más extendido y genera dudas sobre un posible debilitamiento de la capacidad de pensar, comprender y decidir por cuenta propia. En ese contexto, una encuesta de Unicef y Unesco realizada hace un año indicó que más de la mitad de los chicos de entre 9 y 17 años ya se vinculaba con esta tecnología, aunque el material disponible no aporta el detalle completo de ese relevamiento.



