Pilar López, una vecina de Palma, relató este jueves su situación habitacional después de ser desalojada del departamento en el que vivía y quedar obligada a pasar parte del verano en su auto. “Con 40 años cotizados en hostelería, tengo que vivir en el coche”, afirmó entre lágrimas durante el pleno del Ayuntamiento de Palma.

La mujer cobra una pensión de 480 euros para personas mayores de 52 años. Fue desahuciada de una vivienda situada en la calle Joan Crespí. En su testimonio, primero señaló que residía allí desde 2012 y luego indicó que lo hacía desde 2021. Tras el desalojo, pasó por un albergue, pero debió abandonarlo y comenzó a dormir en el vehículo. Actualmente se encuentra en un hostal del barrio de Secar de la Real.

“Llevo desde julio durmiendo en la calle, lavándome en Mercadona con una palangana y duchándome en Ciudad Jardín. No como lo que tengo que comer y por la noche un poco de embutido y pan”, contó López. También explicó que le recomendaron trasladarse a la Península, donde podría conseguir una vivienda más económica, pero rechazó esa posibilidad: “Soy española por los cuatro costados. Me han dicho que me vaya a la Península, que es más barato. Yo no me voy de esta isla. Llevo aquí desde el año 1987 y soy tan mallorquina como cualquier mallorquín”.

Durante la sesión, Àngela Pons, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, advirtió que en Palma “hay muchas Maricarmen”, en alusión a la mujer desalojada este miércoles de su vivienda en Madrid. El borrador del testimonio de López queda inconcluso al abordar las circunstancias previas al desalojo.