Una intensa masa de aire ártico se instalará sobre Chicago a partir de la próxima semana, provocando un abrupto descenso en las temperaturas y la posibilidad de nevadas inusuales para esta época del año.
El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos ha informado que la ciudad enfrentará máximas de apenas 28 grados Fahrenheit (−2,2 °C) el lunes y 26 grados Fahrenheit (−3,3 °C) el martes, marcando un evento climático invernal severo en la región.
La drástica caída en las temperaturas comenzará el domingo, cuando se anticipa una máxima de 60 grados Fahrenheit (15,5 °C), lo que representa un cambio térmico superior a 30 grados Fahrenheit en menos de 24 horas. Se espera que la noche del domingo traiga temperaturas de hasta 26 grados Fahrenheit (−3,3 °C), y las lluvias se transformarán en nieve. Los pronósticos indican un 80% de probabilidad de nevadas entre la madrugada y el mediodía del lunes, lo que podría complicar la circulación y las actividades diarias en la ciudad.
Durante la madrugada del martes, las condiciones invernales se intensificarán, con probables chubascos de nieve y mínimas que alcanzarán los 14 grados Fahrenheit (−10 °C). Sin embargo, se pronostica que esta ola de frío será temporal, ya que para el miércoles las temperaturas ascenderán a 44 grados Fahrenheit (6,6 °C), volviendo a condiciones más típicas de la temporada. Las autoridades locales han activado protocolos de prevención, instando a los ciudadanos a mantenerse informados y a adoptar precauciones para enfrentar el frío extremo, especialmente protegiendo a los más vulnerables.
Este fenómeno climático se debe a una inusual entrada de aire polar desde el norte de Canadá, impulsada por una corriente en chorro meridional, según información del Centro de Predicción Climática de la NOAA. Aunque episodios de este tipo pueden ocurrir en marzo, su severidad y duración son menos frecuentes a medida que se acerca la primavera meteorológica, que inicia oficialmente el 1 de marzo.



