A medida que se acerca el inicio del ciclo escolar, las familias hondureñas enfrentan el desafío de ajustar sus presupuestos debido a los incrementos en los precios de productos esenciales. Aunque el panorama económico muestra signos de estabilidad macroeconómica, los consumidores sienten el impacto directo de estos cambios en su bolsillo.

De acuerdo con el último informe del Banco Central de Honduras (BCH) sobre el Índice de Precios al Consumidor, la inflación interanual se ha desacelerado, alcanzando un 3.46% en febrero de 2026, lo que se mantiene dentro del rango tolerable establecido por las autoridades. Sin embargo, detrás de este dato general se ocultan realidades diversas, donde algunos productos de consumo han visto aumentos significativos, mientras que otros sectores ofrecen alivios inesperados.

En el sector agrícola, el chayote se destacó como el producto con el mayor aumento mensual, con una escalada del 17.39%. También se observó un incremento en el rubro de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas, con variaciones del 0.43%, impulsadas por el banano verde y el tomate, entre otros. Por otro lado, el sector Educación experimentó un aumento del 2.93%, reflejando los mayores costos en matrículas, especialmente en la educación primaria. En contraste, el sector de Información y Comunicaciones reportó una disminución del 1.22%, beneficiando a los usuarios con precios más bajos en servicios de cable e internet, mientras que el turismo también vio reducciones en los pasajes aéreos.