El 27 de febrero de 1976, una reunión crucial tuvo lugar en la Casa Rosada, donde seis personas, encabezadas por la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón, debatieron sobre un plan de emergencia económica en medio de una crisis profunda. El ministro de Economía, Emilio Mondelli, presentó los lineamientos de su propuesta, buscando el apoyo de sus colegas de Trabajo, Justicia, Defensa, Cultura y Educación, e Interior.

En ese contexto tenso, Isabelita alternaba su tiempo entre las discusiones sobre el plan de emergencia y su estancia en la unidad turística presidencial en Chapadmalal, donde se preparaba para celebrar el feriado de Carnaval. Mientras tanto, el país se encontraba al borde de una transformación radical, ya que la dictadura más sanguinaria de la historia argentina comenzaría a gestarse en las próximas semanas.

Las Fuerzas Armadas, que pronto interrumpirían el orden constitucional, mantenían un perfil bajo, proclamando su “absoluta prescindencia” respecto a otros actores involucrados en la crisis, incluidos sindicatos, cámaras empresariales y partidos políticos. Sin embargo, en la sombra, Eduardo Emilio Massera, quien más tarde se convertiría en un prominente líder de la represión, se dirigía a la Base Naval de Puerto Belgrano para discutir con altos mandos de la Armada sobre sus próximos movimientos, revelando así las tensiones ocultas que se gestaban en el país.