Shanghái, 11 de junio (Redacción Medios Digitales) - La situación de las empresas norteamericanas que operan en China ha empeorado notablemente debido a los aranceles impuestos entre ambas naciones. A pesar de una tregua comercial vigente, un reciente estudio del Consejo Empresarial China-EE. UU. revela que el 72% de las compañías encuestadas se siente afectado por estas tarifas, un aumento de 4 puntos porcentuales en comparación con el año anterior.

La encuesta, que abarcó a 170 empresas, destaca que el 39% de los participantes ha experimentado una caída en sus ventas como resultado de los aranceles estadounidenses, mientras que el 28% ha sufrido pérdidas debido a las tarifas chinas. Ambas cifras representan los niveles más altos desde el inicio de la guerra comercial en 2018, lo que pone de manifiesto la persistencia de un clima adverso para los negocios en el país asiático.

Particularmente, los sectores de la industria y manufactura han sido los más golpeados, con más del 90% de las empresas de estos rubros reportando efectos negativos. Aunque uno de los objetivos de los aranceles era fortalecer la capacidad manufacturera de Estados Unidos, el Consejo Empresarial señala que no se han observado cambios significativos en este aspecto. En cambio, los ajustes se han visto reflejados en los precios, que han tenido que ser absorbidos por las empresas, trasladados a los consumidores o negociados con proveedores.

La tregua comercial entre Washington y Pekín, que se prevé que expire en noviembre, no ha logrado reducir la competencia tecnológica y comercial entre ambas potencias. En este contexto, el informe destaca que el 95% de las empresas consultadas considera que sus operaciones en China son cruciales para mantener su competitividad en el mercado global. Esto se debe a que la experiencia adquirida en el país asiático les permite aplicarla en otros mercados, identificar a futuros competidores y financiar su expansión internacional mediante los beneficios obtenidos en China.

Sin embargo, el informe también alerta sobre el fenómeno del 'desacople' económico, donde el 46% de las empresas estadounidenses reportan impactos negativos a causa de las restricciones a la exportación y a la inversión impuestas por su propio país. Esta situación ha llevado a muchas de estas compañías a perder ventas y relaciones comerciales, además de sufrir un deterioro en su reputación en el mercado chino, donde crece la percepción de que las empresas de EE. UU. son menos fiables.

Por otro lado, aunque el impacto de las restricciones chinas es menor, un 36% de las empresas encuestadas ha manifestado verse afectadas, especialmente en sectores como la automoción y la logística. Ante este panorama incierto, el 59% de las empresas estadounidenses están revisando sus cadenas de suministro en China, aunque un 9% de ellas busca consolidarlas aún más dentro del país. La situación actual ha dejado a los participantes divididos respecto a nuevas inversiones, con un 51% indecisos sobre su futuro en el mercado chino y un 49% dispuestos a seguir adelante. La incertidumbre se cierne sobre el futuro de las relaciones comerciales entre ambas potencias, lo que plantea un escenario complejo para las empresas que buscan prosperar en un entorno cada vez más complicado.